Denise y su experiencia con Nereide y el proyecto No Plastic More Fun, Objetivo 12 de la Agenda 2030

Este verano, a pesar de las dificultades debidas a COVID-19, pude participar en un programa de voluntariado con Nereide, ayudando a ampliar la red de negocios del proyecto No Plastic More Fun y organizando actividades para promover una cultura sin plástico. Muchas son las actividades que organizamos durante el programa de verano: limpiezas de playa, eventos educativos en colaboración con las actividades comerciales de la zona, la difusión del Eco Mapa y el campamento de verano para la educación ambiental de l@s niñ@s. Fue sin duda una experiencia educativa, parte de un plan compartido por la paz y la prosperidad de la gente y el planeta, ahora y en el futuro.


Denise Rotondo, colaboradora de Nereide
Una vida sin plástico es posible.

Cada día tenemos la oportunidad de tomar decisiones responsables para una mejor calidad de vida para todos. El consumo y la producción sostenibles consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos, siendo conscientes de las consecuencias de cada acción que tomamos en simples momentos de nuestra vida cotidiana, como, por ejemplo, beber agua potable.


¿Sabías que un humano en promedio necesita beber 4 botellas de agua por día? Tan solo usando una reutilizable en lugar de comprar y tirar las de plástico diariamente, podríamos ahorrar por persona 1460 botellas de plástico al año. ¡1460! Invertir en comprar una botella reutilizable que dure un año entero, comparado con gastar 1 euro en agua embotellada cada día, ¡nos ahorraría además mucho dinero!


Es justo ahí en ese proceso donde participa Nereide con el proyecto No Plastic More Fun, creando y promoviendo una red de negocios locales #TargetPlasticFree comprometidos a eliminar por completo el uso de plásticos desechables y reemplazándolos por soluciones más sostenibles, como materiales reutilizables o compostables. Un proyecto internacional en conjunto con Worldrise, que apoya a las tiendas y negocios locales proporcionándoles directrices para una selección responsable de los proveedores y una elección más consciente de los productos que componen su servicio al cliente. Hasta la fecha de hoy, más de 130 negocios se han unido en los tres países que forman parte de la iniciativa.



Más de 130 negocios se han unido en los tres países que forman parte de la iniciativa.

El proyecto NPMF está en consonancia con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En su núcleo están los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG), que constituyen un llamamiento urgente a la acción de todos los países desarrollados y en desarrollo en una asociación mundial.


El Objetivo 12 del Consumo y la Producción Sostenibles consiste en promover más y mejores acciones mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación durante todo el ciclo de vida, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida. Pretende alentar a las empresas a adoptar prácticas sostenibles y promover la comprensión universal de los estilos de vida sostenibles. Este Objetivo propone que para 2030, se asegure que las personas de todo el mundo tengan la información y la conciencia pertinentes para el desarrollo sostenible y estilos de vida en armonía con la naturaleza.


¿Cómo podemos contribuir a este gran Objetivo? Acciones simples como ser conscientes de que los envases, ¡cuanto menos, mejor! Investigar y comprar a empresas que realicen prácticas sostenibles y que no dañen el medio ambiente. Comprar, comer y beber “localmente”. Apoyando a los negocios del vecindario para mantener a la gente empleada y hace circular el dinero en la comunidad local. Todo esto ayuda a lograr el crecimiento económico y el desarrollo sostenible y para eso es necesario que reduzcamos urgentemente nuestra huella ecológica cambiando la forma en que producimos y consumimos bienes y recursos. Para conseguirlo es necesario adoptar un enfoque sistémico y lograr la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor hasta el consumidor final. Involucrar a los consumidores mediante la sensibilización y la educación sobre el consumo y los modos de vida sostenibles, facilitándoles información adecuada a través de normas y etiquetas, y participando en la contratación pública sostenible, entre otros.


Por Denise Redondo, para Nereide