IMPACTO DEL CONFINAMIENTO POR COVID19 EN LA VIDA SILVESTRE: NUEVO ESTUDIO

El confinamiento por COVID-19 ha sido una oportunidad sin precedentes para examinar la relación multifactorial entre las actividades humanas y el medio ambiente, proporcionando inestimables conocimientos que pueden ser utilizados en las estrategias de conservación y en las políticas de gestión. La investigadora Amanda Bates de la Universidad de Newfoundland (Canadá) ha liderado una red global de profesionales tanto del mundo científico como de gestión, gracias al cual se han descargado, interpretado y analizado informaciones cuantitativas y cualitativas para investigar los efectos negativos, positivos o neutrales sobre el medio ambiente debidos al confinamiento.


El resultado de este trabajo de equipo se puede leer en al artículo “El aislamiento global por COVID-19 resalta el papel de los humanos tanto como amenazas que como guardianas del ambiente” (Global COVID-19 lockdown highlights humans as both threats and custodians of the environment) publicado en la revista científica Biological Conservation.



Asociación Nereide ha participado por medio de una colaboración entre el investigador Matthew K. Pine, de la Universidad de Victoria (Canadá) y de la empresa Ocean Acoustics Limited (Auckland, Nueva Zelanda) y nuestra compañera Alessia Scuderi, doctoranda de la Universidad de Cádiz.


El confinamiento global debido a la pandemia ha evidenciado el enorme y variado impacto de l@s human@s sobre el medio ambiente y sobre la vida silvestre. Por ejemplo, en áreas importantes para la conservación de la tortuga boba (Caretta caretta) en Florida, el cierre de las playas durante el confinamiento ha conllevado a un sorprendente aumento del 39% de éxito de puesta de huevos. Este éxito se ha atribuido a la falta de disturbios antrópicos, sobretodo a la reducción de las actividades de pesca y de las turísticas (por ej., presencia de usuari@s por la playa, construcción de castillos de arena que obstruyen el paso de las tortugas).


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Al mismo tiempo, el confinamiento ha determinado la interrupción de las actividades de vigilancia para la conservación con un consecuente aumento de las actividades ilegales de caza, de deforestación y de vertido de residuos. Se ha demostrado que los sistemas de gestión para la conservación se han debilitado y hasta interrumpido en muchas áreas del mundo.

Por ejemplo, se han observado impactos negativos debido a que no se han podido reclutar personas voluntarias para capturar las ratas o para combatir los brotes de langostas en algunos de los programas de gestión de plagas. Un dramático caso es lo de algunas remotas islas de cría de las aves marinas, donde el fracaso de la acción de remoción de ratones no nativos se prevé conduzca a una perdida de dos millones de polluelos a lo largo del año.

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Teniendo en cuenta cómo han reaccionado la vida silvestre y las personas al confinamiento, se puede mejorar potencialmente las estrategias de conservación. Particularmente, tienen un papel critico las restricciones y/o el reforzar los mecanismos de control de las actividades humanas en las áreas protegidas y en los parques. Una gestión adaptativa enfocada hacia la conservación durante los procesos reproductivos, como durante las temporadas de cría de aves y de tortugas marinas, podría tener un impacto aún más grande de lo que hasta hoy está reconocido.


Teniendo en cuenta cómo han reaccionado la vida silvestre y las personas al confinamiento, se puede mejorar potencialmente las estrategias de conservación.

También la regulación del volumen y de la velocidad del tráfico marítimo podría contribuir a una mejoría de los procesos de conservación. Acciones concretas podrían ser la identificación y la regulación de las áreas marinas en las cuales son frecuentes los eventos de colisión con animales marinos y el ruido submarino es elevado.



Estudios a largo plazo podrán trazar las consecuencias del confinamiento humano del 2020 en la vida silvestre durante años y décadas, integrando los impactos positivos y los negativos sobre la conservación.


Por medio de este importante trabajo de colaboración internacional entre más de 300 investigador@s y que ha involucrado de alguna forma más de un centenar de países, desde Asociación Nereide reflexionamos sobre el papel de la humanidad en el medio ambiente. Queremos remarcar la importancia que cada un@ de nosotr@s tiene como cuidador/a de un sistema ambiental del cual somos parte integrante.